
Si alguien pensó que el hombre que se alzó a la Jefatura del Gobierno israelí tras la caída en coma de su mentor -Ariel Sharon-, iba a intimidarse por el descreimiento que lastra sus conversaciones de paz, o por o la caída en picado de su popularidad política, mala apuesta. Tampoco la quinta investigación criminal abierta estos días contra él por presunta corrupción parece turbarle. Distendido y cordial, Ehud Olmert hizo ayer un alto en su frenética agenda para explicar a EL NORTE DE CASTILLA su programa, un día antes de que se cumpla el 60 Aniversario de la Resolución 181 de la ONU que creó el Estado de Israel.
-Casi nadie se toma en serio su negociación con Mahmud Abbás. ¿Qué está sucediendo?
-La alternativa sería no hablar con nadie. ¿Es eso mejor? La vida no es un 'pic nick'. Las elecciones que hay que tomar son difíciles, no se trata de elegir entre lo mejor y lo peor, se trata de elegir entre diferentes líderes, y lo único que quieres es que tenga la mejor actitud, y resulta que ese líder es el representante formal y oficial del pueblo palestino, Mahmud Abbás. Hasta qué punto es fuerte... Lo será tanto como su voluntad de poder le dicte.
-Pero los países árabes reprochan a Israel que nunca hubo respuesta a la propuesta de paz a cambio de una vuelta a las fronteras de 1967.
-Mire, no quiero conducir mi negociación con Abbás en los medios. Los respeto, pero yo negocio directamente con él.
-¿Qué ha cambiado para que usted, que empezó militando en el derechismo del Likud, abogue hoy por la solución de dos Estados?
-He cambiado mi forma de pensar. La realidad y la vida también cambian... Israel ha cambiado.
-¿Hasta dónde puede ceder?
-Estoy preparado para ceder y también ideológicamente. Sí, reconozco el derecho del pueblo palestino a su autodeterminación, y tienen que ejercer esa autodeterminación en algún lugar. Así es que ésta es la solución, no puede haber otra. Todo el debate con los palestinos no se basa ya en esa discusión, se centra en cosas específicas, como por dónde pasará la frontera, o dónde estarán las instalaciones de seguridad.
-¿Cuál es su estrategia en la franja de Gaza con Hamás?
-Si a largo plazo no va a estar Gaza, entonces el Estado palestino quedará dividido. Eso seguro. Y Gaza no será capaz de ser parte de ese Estado palestino reconocido, que será aceptado. Porque el mundo no acepta el terrorismo y Hamás es una organización terrorista. ¿Cuál es mi estrategia para Gaza?, la misma que sigo con el Líbano y Siria. ¿Ellos (Hamas) quieren hacer la paz conmigo, aceptar los principios internacionales del Cuarteto, los firmados por el pueblo palestino, parar de disparar contra inocentes israelíes? Entonces podrían ser interlocutores para la paz.
-Su gran aliado es George Bush.
-Estoy orgulloso de la relación con Norteamérica. Los judíos en EE. UU. son menos del 3% de la población, no es esa la razón por la que nos apoyan: Bush apoya a Israel porque cree que compartimos algo fundamental: valores comunes, los mismos principios básicos, la creencia en la democracia, en la libertad, en la igualdad.
-¿Refleja Israel el sueño de 1948, de un país democrático, libre y como Estado judío?
-El Estado de Israel es posiblemente el mayor éxito del siglo XX. Una nación creada bajo amenaza en 1948 con 6.500 judíos residentes, que no tenía nada. Sesenta años después, tenemos una población de seis millones, una economía exitosa y una democracia sin igual en Oriente Próximo. Israel es un poder en el mundo.











