La Policía informó de siete explosiones que se produjeron en intervalos de unos minutos, en Jaipur, a unos 260 kilómetros de Nueva Delhi. «Se trata de un atentado terrorista. No hubo información de inteligencia que lo anticipase», declaró a la televisión un portavoz policial.
El primer ministro, Manmohan Singh, condenó los hechos y pidió calma. La ciudad histórica de Jaipur, que tiene una población de más de dos millones, es uno de los principales lugares turísticos de la India y uno de los favoritos de los extranjeros.
Las fronteras del estado fueron cerradas y se lanzó la alerta en Rajastán y en las zonas lindantes. Jaipur es conocida como la 'ciudad rosa' por el color de sus viejos edificios y los muros de la ciudad. La India ha sufrido decenas de atentados de los que acusa normalmente a los grupos islámicos de la región de Cachemira.
Los atentados coinciden con el décimo aniversario de los ensayos nucleares en Rajastán, pero no está claro que guarden relación con la efeméride. Algunos analistas creen que grupos extremistas musulmanes están tratando de avivar la tensión entre comunidades para hacer descarrilar el proceso de paz entre la India y Paquistán y poner trabas al espectacular crecimiento económico indio.











