
- Tiene puestas muchas expectativas en Capitán, ¿no es así?
- Yo no soy director de cine, soy periodista. Vivo de eso y me gusta mi trabajo. Pero sí quiero tener mi proyecto de película para ir sacándolo adelante a su ritmo, sin prisas. Ahora mismo Capitán es el proyecto que necesito hacer.
- Vida y color fue la película que necesitaba hacer, la historia que necesitaba contar para empezar a dirigir. ¿Qué papel jugará Capitán en su filmografía?
- Yo debuté con una peli que básicamente salió desde mi infancia y ahora estoy pensando en una segunda película que saldrá del imaginario de mi juventud. Somos lo que fuimos. Capitán desarrolla una épica intimista que me lleva a referencias que adoro, como Dersu Uzala, el tipo de cine que realmente me emociona.
- ¿Le da miedo tener que competir con otra película, una gran producción, sobre El Capital Trueno?
- No habrá tal competencia. Yo no tengo derechos sobre esa historia; mi proyecto se llama simplemente Capitán.. No se parece en nada a las aventuras del personaje de Víctor Mora. Si hubiera algún problema con la marca, la película se llamaría Soldado y nadie me puede prohibir contar la historia de un soldado, un gordo y un niño por los caminos de la Edad Media.
- ¿Qué ha sido de Vida y color al cabo del tiempo?
- Es curioso: el próximo día 23 se va a pasar en 'Versión española', el programa [de La 2 TVE] que yo empecé a dirigir hace diez años. El otro día estuvimos grabando la entrevista con Cayetana [Guillén Cuervo, la presentadora] y fue todo muy especial y emocionante: diez años después yo volvía con mi propia película y todos allí teníamos la sensación de que se cerraba un ciclo.
- Entre una y otra película, el Tabernero periodista no para de trabajar.
- De lo que más contento estoy es de haber creado y dirigido 'Carta blanca', un talk-show cuyos espacios eran presentados cada vez por un personaje diferente con carta blanca para hacer lo que quisiera. Creo que se ha convertido en un programa de culto. He hecho también el 'Especial Papito'' y fue una experiencia buenísima. Después he hecho 'Salvemos Eurovisión', mi primer directo, y eso es pura adrenalina. Me lo pasé muy bien y me alegra mucho que ganara Chikilicuatre, una gamberrada pensada por actores, por cómicos, para epatar en Europa. Es lo menos que se merece ese festival tan ñoño de canciones a peso.
- ¿Está entre los que piensa que la televisión necesita una profunda reflexión?
- Una o dos. Si la tele no hace esa reflexión el espectador se va a ir por otros caminos que ya está encontrando en Internet. El espectador tiene ahora otra pantalla, que es a la carta y que le permite participar. La televisión convencional tal como la conocemos tiene los días contados. Un invento maravilloso como era la televisión para divulgar cultura, entretenimiento se lo terminaron cargando los mercaderes que sólo ven ratings de audiencia. Con la excusa de la libertad de expresión se han traspasado todas las fronteras del derecho a la intimidad y al honor.











