
- ¿Es mejor jugar a alguno de estos juegos que, por ejemplo, leer un libro?
- En absoluto. Leer un libro, ver una buena película o mantener una conversación entretenida son actividades que generan más movimiento cerebral que estos juegos porque nos exigen un mayor esfuerzo. En general, la interactuación resulta mucho más interesante. Los estímulos que proporciona la consola son excesivamente concretos y demasiado pobres porque su valor se basa en la reiteración de imágenes o ejercicios. En mi opinión, se trata de un recurso menor. En cualquier caso, jugar con la consola es mejor que no hacer nada.
- Desde que empezaron a salir a la venta, este tipo de videojuegos ha encontrado un público numeroso, sobre todo entre las personas de más de 40 años...
- En esta fase de la vida, todos nos quejamos de que vamos perdiendo memoria progresivamente. Pero en las personas mayores es más difícil cambiar los hábitos. Fomentar en ellos las actividades que aumentan el movimiento neuronal es un trabajo difícil. En el caso de los jóvenes, los juegos
- Además de los mayores, ¿existe algún grupo de población que puede sufrir más problemas de memoria?
- La gente que vive sola. Quizá por ello, para este grupo de personas, los videojuegos de la consola pueden convertirse en un modo de trabajar el cerebro, aunque otras actividades siempre serán más recomendables.
- ¿Cree que juegos como los 'Brain Training' pueden crear adicción?
- No existen estudios sobre este asunto, pero imagino que no excesivamente, que se tratará sólo de casos minoritarios.
- ¿Sabe realmente la sociedad la importancia de trabajar el cerebro en determinadas épocas de la vida?
- Este mensaje de trabajar nuestro cerebro no cala en la sociedad. Nuestras reservas cerebrales nos responderán en el futuro en la medida en que las hayamos trabajado durante la juventud, que son los años más ricos para el desarrollo de nuestras neuronas.
- El cerebro también es el órgano más sensible de los seres humanos.
- Cualquier cosa que sucede en él nos deja huella, tanto lo negativo, como puede ser el consumo excesivo de alcohol o de drogas, como lo positivo, como son las lecturas, la música o la cultura. Como si fueran unos ahorros que vamos introduciendo en una libreta en el banco, cuanta más riqueza acumulemos, más vivo estará nuestro cerebro cuando lleguemos a la vejez.





