
Todo comenzó con la afición que Ángel Herce tiene hacia este arte. Lo practica desde hace años. «Comencé cuando hice la mili -recuerda-; así que mira si ha llovido». Algo más de dos décadas dedicadas a dar forma a verdaderas joyas de exposición que le llevaron un día a querer compartir esa afición con más gente que, como él, pudiera 'engancharse'. Le costó pero consiguió que el Ayuntamiento organizase un curso. Apenas transcurridas unas semanas, todos los participantes terminaron constituyéndose como la Asociación de Modelismo Naval de Calahorra.
Llevan poco tiempo juntos pero cuentan ya con retos muy interesantes. Su presentación en sociedad podría ser durante la Feria de Artesanía que celebra la peña Calagurritana la semana antes de fiestas de agosto. «Nosotros lo propondremos y, si somos suficientes y a la peña le parece bien, allí estaremos para enseñar al resto de la ciudad nuestro trabajo», dice.
Los barcos a los que dan forma son reproducciones a escala de ejemplares que han surcado los mares de todo el mundo durante siglos y siglos de historia. Aquí reside lo más llamativo de esta afición, en que «las maquetas son exactas a los originales». Ahora navegan juntos para defender «un arte entrañable que no siempre recibe el valor que merece».












