
LOS ACTOS DE HOY
Y llovía, aunque no demasiado, cuando las 34 jóvenes iniciaron su recorrido hasta el hospital del Santo. Allí entregaron a los abuelos los mojados molletes que portaban en sus cestaños, símbolo de caridad. Cerca de las dos de la tarde, las 'doncellas' entraban de nuevo en la casa de la cofradía, donde compartieron una comida en la mesa preparada por los priores, José Rioja y María Magdalena Manzanares, engalanada sobre las diversas representaciones del Santo a lo largo de los siglos.
Por la tarde, hasta llegó a salir un tímido sol, pero apenas había arrancado la procesión cívico-religiosa de 'La Rueda', comenzó a llover débilmente: Nada se está quedando sin su mayor o menor ración de agua. El acto y símbolo que rememora el milagro del peregrino atropellado por un carro cubrió su itinerario con gran acompañamiento, y, 50 minutos después -ahora bajo un caluroso sol- la procesión llegó a la plaza del Santo, donde la concejal Clara Pérez, ondeó la bandera de la ciudad como saludo a 'La rueda'.
Luego, a la cebolleta
Sus portadores realizaron el acostumbrado amago de acceder a la catedral por su entrada principal pero los sacerdotes se lo impidieron, remitiéndoles a la de la calle del Cristo. Bajo su arco sonaban ya las palmas que preludiaban el frenético baile que en los últimos años precede su introducción al templo, donde fue izada frente al sepulcro del Santo mientras la Coral interpretaba el 'Resuene' y la emoción se apoderaba de muchos de los presentes.
Terminado el acto cientos de personas acudieron con premura a por su porción de cebolleta a la casa de la Cofradía del Santo. Unas 750 manojos de cebolletas se habían encargado este año, lo que da idea de la multitudinaria respuesta a un producto al que, por tradición o sin ella, pocos hacen ascos.













