
EN RESUMEN
A falta de avanzar en las posibilidades que abre el descubrimiento, los autores coinciden en señalar que podría servir para entender mejor los procesos que rodean al cáncer y ayudar así en la lucha antitumoral. Básicamente, el equipo de Martínez ha descubierto que una de las moléculas que produce el gen de la adrenomedulina es una proteína asociada a las pequeñas varillas (microtúbulos) que conforman el esqueleto de la célula.
El especialista riojano resume así las claves del hallazgo: «Al igual que los organismos superiores necesitan un esqueleto rígido para moverse, la célula cuenta también con un sistema de pequeñas varillas, los microtúbulos. Este esqueleto no es una estructura estática, sino que está en constante renovación gracias a esos microtúbulos que contribuyen al aumento y disminución de esa estructura». «Existen -agrega- toda una serie de proteínas que participan en la modulación del esqueleto y que reciben el nombre de proteínas asociadas a los microtúbulos (MAP, en su acrónimo inglés)».
Como explica Martínez, los propios autores fueron los primeros sorprendidos en hallar la nueva nueva proteína MAP dado que «hemos publicado varios trabajos sobre el gen de la adrenomedulina y su papel en el desarrollo de procesos cancerígenos».












