
La junta directiva del tenis español realizó la votación de la sede en secreto por primera vez en su historia. Madrid logró 9 votos, seguida de Benidorm (4), Gijón (2) y Tenerife (1). Muñoz se abstuvo y señaló que para la elección se ha tenido en cuenta los factores económicos, sociales, políticos y deportivos. Recalcó una vez más que se equivocó en Bremen, cuando prometió a los jugadores que tendrían la última palabra en la selección. «Di suelta a mi corazón. Quería premiarles, pero luego no pude», se defendió Muñoz.
La oferta madrileña se impuso al plano deportivo. Los tenistas no querían jugar a más de 500 metros de altura para no dar ventaja a dos buenos sacadores como Andy Rodick y James Blake. Competir en Madrid supone que la pelota va entre un 10 y un 15 por ciento más rápida que si la eliminatoria se disputase a nivel del mar. Este inconveniente de la capital se convirtió en el principal argumento en la reclamación de los 'ocho rebeldes' pero no disuadió a la junta directiva, que ha visto con mejores ojos el aforo de Las Ventas (24.000 localidades) y el compromiso económico de las instituciones madrileñas.
El presidente de la FET insistió en que Sánchez-Vicario continuará: «El seleccionador estará en su sitio hasta que quiera y es mi deseo que ocupe la silla de Las Ventas», aseveró. Tampoco tiene ninguna duda de que los tenistas estén en Madrid buscando la tercera 'ensaladera'. «En un momento de calentura, todos decimos cosas, aunque yo he perdido perdón», terminó esperanzado.





