
Desde ayer por la mañana, muy temprano, aquellos que este año les ha tocado vivir la fiesta desde detrás de la barra estuvieron preparando todo para que a media tarde se pudiera comenzar con la fiesta. Y así ocurrió, a eso de las seis de la tarde empezaron a llegar los primeros visitantes deseosos de empezar a consumir para llegar a la noche ya con el 'contentillo' metido en el cuerpo.
Cuando el sol se esconde y aparece la luna, el ambiente crece y la afluencia de visitantes aumenta. La mayoría, acompañados con una bolsa de plástico repleta de bebidas para acompañar la primera parte de la noche. El césped de las inmediaciones de la carpa se llena de grupos de jóvenes, aunque anoche algunos ponían ciertas reticencias a sentarse debido a la lluvia caída durante todo el día.
Una vez acabado el botellón, toca acudir a la carpa y seguir con la ingesta de alcohol. No pueden faltar las típicas «jeringuillas» que ofrecen las enfermeras, los tubos de ensayo de los químicos o los chupitos de elaboración propia de cada barra que normalmente cuentan con la aceptación de los visitantes. Pero la imaginación crece año a año, y en esta ocasión sorprendió la ruleta de LADE, en la que por un euro, el apostante se puede llevar dos cubatas.
Para recuperar fuerzas, lo mejor es acudir al puesto de bocadillos y llenar la panza un poco para seguir bebiendo y aguantar así hasta el despunte del sol. En ese momento, llega la duda: irse a casa para coger fuerzas para la siguiente noche (hoy sigue la fiesta) o quedarse más, ya que las barras no cierran durante todo el día. Lo que es seguro es que todos se encontrarán de nuevo hoy por la noche, junto a muchos otros que ayer descansaron y tendrán ganas de recuperar el tiempo perdido.













