
LA NORMA
Se trata de un bar-cafetería normal en el que los ruidos se amplifican hacia los pisos superiores muy por encima de lo que establecen las ordenanzas municipales. Aunque los vecinos llevan tres años presentando quejas, no fue sino hasta primeros de año cuando se materializó la primera denuncia.
Antes de esa fecha, los vecinos de inmueble habían presentado varias quejas, que la Policía Local corroboró con niveles de medición que excedían la normativa, ya que se habían controlado una tasa de 41 y 42 decibelios, cuando no podían exceder de 35. Por ello, el Ayuntamiento había requerido una solución al propietario y al inquilino, que llegaron a efectuar obras en suelo y techos para mejorar la insonoridad.
Sin embargo, no fue suficiente y comenzaron las denuncias y los avisos a la Policía Local que comprobó que el nivel de ruidos oscilaba entre los 29 y 31 decibelios.
Segundo requerimiento
Nuevamente, por segunda vez, el Ayuntamiento les requirió para que lo solucionaran, pero no lo hicieron. Ante ello, el Consistorio decidió imponer una sanción de 270,45 euros y el cierre temporal del establecimiento durante diez días. Al ser el segundo aviso en un año, de acuerdo con la ordenanza, si el Ayuntamiento tuviera que hacerlo por tercera vez se procedería al cierre definitivo del negocio.
Para Marta Martínez, el descanso es un derecho fundamental de los vecinos, por lo que el Ayuntamiento no dudará en tomar medidas drásticas en éste y en otros expedientes que hay abiertos contra otros establecimientos de la ciudad.











