
La sesión parlamentaria la abrió el nuevo jefe del Estado, quien señaló que Putin «no necesita especial recomendación». Se da la circunstancia de que es la primera vez que un presidente ruso acude a la Duma para presentar personalmente al candidato a primer ministro. Medvédev dijo que su mentor «jugará un papel clave» en la aplicación del programa de desarrollo de Rusia hasta el 2020, ya que «él es quien lo ha elaborado».
Tratando de disipar las dudas sobre la posible aparición de discrepancias entre ellos en un futuro más o menos próximo, Medvédev aseguró que «nuestro tándem sólo puede fortalecerse».
Putin tomó la palabra para presentar un programa centrado en lo económico y muy ambicioso. Por primera vez en los últimos ocho años, el ex presidente ruso habló de la necesidad de «eliminar barreras burocráticas» y crear infraestructuras. Se comprometió también a reducir la inflación, que se sitúa actualmente en el 14%, y a alcanzar al Reino Unido como sexta potencia económica mundial en unos años.
Nota discordante
La única nota discordante la dio el líder comunista, Guennadi Ziugánov, anunciando que su grupo parlamentario votaría en contra de la designación de Putin. Ziugánov vino a decir que la bonanza de los últimos años no ha sido mérito del dirigente ruso, sino de una coyuntura favorable en el mercado de hidrocarburos favorecida por la ausencia de sequías y los suaves inviernos de los últimos años.
Ziugánov acusó también a Putin de demoler la democracia y de ser el causante de la subida de los precios. Según su valoración, la situación en Rusia «debe ser calificada de grave».
Putin tiene ahora una semana para presentar a Medvédev sus propuestas sobre la estructura y composición del Gobierno.











