
El Consejo de Seguridad de la ONU expresó su respaldo a las instituciones estatales del Líbano y llamó a la calma y a la reapertura de las rutas del país, tras la violencia desatada. «Los miembros del Consejo de Seguridad están profundamente preocupados por los enfrentamientos y los problemas actuales en el Líbano, incluyendo los bloqueos de rutas y del aeropuerto internacional de Beirut», declaró el embajador de Gran Bretaña, John Sawers, en nombre del organismo.
Además, «señalan la necesidad de salvaguardar la seguridad y la soberanía del Líbano y expresan su respaldo a las instituciones constitucionales del país. Llaman a todas las partes a dar prueba de calma y de moderación y exigen la reapertura de todas las rutas», agregó.
Los miembros «sostienen con firmeza que la mejor manera de desactivar las tensiones y evitar mayor inestabilidad es resolver la actual crisis política», dijo Sawers.
El Consejo llamó a todas las partes al «diálogo pacífico» y a «trabajar juntos para elegir un nuevo presidente de acuerdo con el plan de la Liga Árabe».
Según el emisario de la ONU en Oriente Medio, Terje Roed-Larsen, Hezbolá dispone de una estructura «paramilitar masiva» al margen del Estado que constituye una amenaza para la paz y la seguridad regional. Las autoridades libanesas decidieron el martes investigar una red de telecomunicaciones que habría sido instalada por Hezbolá en el país. Ayer, el movimiento chií libanés no descartaba recurrir a las armas «para defender la resistencia» en el interior del país. Hezbolá justificó la existencia de la red de telecomunicaciones porque forma parte de la «resistencia contra Israel» y por razones de seguridad.
El dirigente de la mayoría parlamentaria antisiria del Líbano, el suní Saad Hariri, llamó ayer a Nasralá a poner fin al «sitio» de Beirut. El miércoles se celebró una huelga general, apoyada por la oposición, que acabó en enfrentamientos, entre partidarios de la mayoría y simpatizantes de la oposición.











