
Ya lo hizo en la escena del Monte Rushmore en
La carátula de
En este relato repleto de intriga, de obsesiones llevadas hasta el paroxismo y con gotas de necrofilia, el personaje de Stewart se jubila debido a su acrofobia (miedo a las alturas), desarrollada tras ser testigo de la muerte de un compañero cayendo desde un tejado durante una persecución.
Sin embargo, obtiene un encargo como detective para investigar a una mujer que podría sufrir alguna enfermedad mental o haber sido poseída por un espíritu. Madeleine, el personaje encarnado por Novak, pasa los días visitando la tumba y el retrato de Carlotta Valdes, una mujer que se suicidó cien años atrás. Esa es la base de «una de las películas más complejas de Hitchcock» y «una de las más grandes historias de misterio jamás filmada», según dijo el director William Friedkin.
Esas declaraciones llegaron después de que en 2007 el Instituto de Cine Americano, que 9 años atrás la situó en el puesto 61, incluyera la cinta dentro de las diez mejores jamás filmadas. Pero no siempre cosechó tanto entusiasmo. «El viejo maestro ha fabricado otro disparate 'hitchcockiano', donde el misterio no es tanto quién lo ha hecho, sino a quién le importa», afirmó Time tras su estreno.
Candidata a dos Óscar, a la mejor dirección artística y al mejor sonido, Hitchcock se llevó la Concha de Plata al mejor director en el Festival de Cine de San Sebastián, que también otorgó a James Stewart el Premio Zulueta al mejor actor. Basada en la novela











