
El diagnóstico del 'Barómetro Social de España 1994-2006' está lleno de claroscuros. Entre los datos más negativos, el estudio, editado por el Centro de Investigación para la Paz (FUHEM-CIP), destaca el retroceso del gasto público en políticas sociales protectoras. En pleno ciclo de expansión económica, entre 1994 y 2005, el porcentaje del PIB que el Estado destinó a la educación, la sanidad, las prestaciones asistenciales, la atención a la dependencia, guarderías, políticas de familia... en suma, a todo aquello que se traduce en bienestar social, bajó un 3,5%, del 28,7% al 25,2%. Este retroceso acrecentó de nuevo la brecha entre España y la media del gasto social en la UE, del 33,1%. A ello se une la «privatización acelerada de la sanidad, la educación, la vivienda y las pensiones», subraya.
La cuota de mercado de la sanidad privada ha pasado del 24,5% al 29% en el período estudiado, y convierte a España en uno de los países de la UE que más ha privatizado su sistema sanitario a partir de 1990. Y un tercio de la educación española es de titularidad privada, el mayor porcentaje de la UE después de Bélgica y Holanda. En vivienda también se da una evolución negativa; en 1999 el 24% de los pisos edificados eran de carácter social; en 2006 la vivienda pública no llegó al 9% del total.
El Barómetro, elaborado por el colectivo Ioé, aglutina un total de 180 indicadores socioeconómicos, estadísticas oficiales pero habitualmente dispersas, para ofrecer un retrato de conjunto sobre cuestiones como la redistribución de la riqueza, la evolución la renta y el patrimonio.
Asimetría
Hay más elementos de desequilibrio en la 'década prodigiosa' de la economía española que afloran con crudeza ahora, cuando la época de las vacas gordas parece haber pasado, aseguran los autores. Así, mientras el capital inmobiliario y financiero se ha más que duplicado, a un ritmo de crecimiento anual del 8% derivado del boom especulativo y el 'ladrillazo' -el doble de lo que ha crecido estos años la economía productiva- , el salario medio se ha recortado en un 2,4%. Además, la deuda de los hogares se ha triplicado en estos años, creciendo seis veces más deprisa (225%) que su renta disponible (39%), y el ahorro ha caído un tercio, hasta el 10% de la renta disponible. La causa hay que buscarla en las hipotecas.
«Esta evolución ha incrementado la desigualdad y generado una situación social muy asimétrica entre una minoría, que acapara la mayor parte del patrimonio financiero e inmobiliario, y otra de gran penuria socioeconómica», argumentó Carlos Pereda, coautor del estudio.





