Llegados a este punto y teniendo en cuenta que cada vez le quedan menos líneas libres a esta columna, me meto en faena para hacerles partícipes del epicentro de mis desvelos. Los servicios jurídicos del Gobierno de Aragón anunciaron ayer que no interpondrán un recurso de inconstitucionalidad al 'piiiii' de agua a Barcelona porque consideran que la cesión de agua a la ciudad Condal no es un 'piiiii' ni una transferencia de recursos hídricos, sino una conexión de sistemas. Con el diccionario de la RAE en la mano, busco 'piiiii' en su forma verbal: pasar un líquido de un recipiente a otro o de un lugar a otro. Si con el 'mini-piiiii' el agua será dirigida desde los canales de los regantes tarraconenses hasta la localidad de Olèrdola y desde allí conectará con la red del Ter-Llobregat, que suministra el agua a la región de Barcelona, el agua recorrerá los 62 kilómetros de tubería necesarios para la conexión y, efectivamente, cambiará de recipiente, por tanto, será un 'piiiii' en toda regla.
Los hasta ahora principales enemigos del 'popular' Plan Hidrológico Nacional, se han enfrascado en un juego de palabras para justificar su marcha atrás o para agradecer que, como los propios servicios jurídicos de la comunidad vecina reconocen, «la infraestructura prevista no afecta a la Comunidad Autónoma de Aragón».
¿Pasapalabra!











