Antes que mi madre, otras personas afectadas tuvieron que dejar el centro por falta de espacio, pues no dispone más que de una sala para actividades. Y el alzheimer es tan puñetero que contagia a enfermos en distintas fases y les resta ánimo para llevar el ritmo de trabajo y actividades que buscan dilatar en el tiempo la pérdida de sus capacidades. Sabemos que nuestras autoridades, tanto el Ayuntamiento como la Comunidad Autónoma, están trabajando en el proyecto de un centro con capacidad para enfermos en distintas fases y así evitar que tengan que dejar de atenderlos. Ojalá que este proyecto se haga pronto realidad.
Termino dando las gracias por esas reuniones de terapia donde las familias comparten sus problemas y preocupaciones y donde encuentran la ayuda para seguir adelante. Gracias a todos los socios que con sus aportaciones hacen realidad esta tarea; gracias a los voluntarios que hacen una labor increíble y gracias a las trabajadoras que con su cariño, simpatía y buen hacer nos ayudan a llevar el día a día de esta enfermedad.





