Sin embargo, hubiera agradecido ver sus márgenes limpios de plásticos multicolores que, si los ayuntamientos de la zona no lo remedian, reposarán eternamente ahí, así como unas áreas de descanso mejor dotadas, con servicios y zonas de sombra, y en mejor estado de conservación.
Sobre todo, habiendo comprobado que la edad media de los peregrinos que transcurren por ese bien, patrimonio de la humanidad, es elevada.
Hasta siempre. Buen camino.





