
Seguramente sí, porque las rachas de viento huracanado de 200 kilómetros por hora que soplaron el fin de semana en esta paupérrima y aislada nación del Sureste Asiático no se habrían cobrado tantos muertos en ningún país desarrollado ni habrían dejado a un millón de personas sin hogar.
Entre otras cosas, por la sencilla razón de que dichas viviendas no serían las humildes chozas o chabolas en las que viven los birmanos debido a sus míseros salarios. Pero es que, además de estos problemas propios de los países pobres como Myanmar (nombre oficial de la antigua Birmania), la India alertó dos días antes del ciclón a la Junta militar y ésta no hizo nada para dar la alarma entre la población ni preparó un plan de emergencia.
«Cuarenta y ocho horas antes de que 'Nargis' golpease Birmania, informamos del punto de impacto y su gravedad», explicó a la agencia France Presse el portavoz del departamento indio de meteorología, B.P. Yadav, quien aseguró que «había tiempo suficiente para adoptar medidas de precaución como la evacuación». Aunque el Gobierno del general Than Shwe, que subió al poder tras las protestas democráticas que derrocaron al dictador NeWin en 1988, asegura que «hace todo lo posible» para hacer frente a la grave crisis, su principal prioridad no es ayudar al pueblo, sino mantener el control.
Así ocurrió durante la 'Revuelta azafrán' protagonizada por los monjes budistas en septiembre del año pasado, y que fue aplastada por el Ejército tras matar a 31 manifestantes y detener a miles de ellos, y así está pasando ahora. Mientras los habitantes del delta del río Irrawaddy se sobreponen a la tragedia con lo poco que les ha quedado, la Junta militar sigue adelante con su intención de celebrar este sábado un reférendum sobre la Constitución vendido como la 'hoja de ruta' a la democracia.
Caos y destrucción
La consulta se celebrará, como estaba previsto, el 10 de mayo y sólo se retrasará hasta el día 24 en 47 ciudades de las cinco zonas afectadas: las divisiones de Yangón (antigua Rangún), Bago y Ayeyawaddy y los estados Kayin y Mon, fronterizos con Tailandia.
En un país sumido en el caos, la destrucción y la muerte, tal falta de sensibilidad ha enervado a la oposición, que cree que es «extremadamente inaceptable» celebrar dicho referéndum, tal y como criticó la Liga Nacional de la Democracia, la formación liderada por la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, quien se ha pasado 12 de los últimos 18 años confinada bajo arresto domiciliario tras ganar las elecciones de 1990, invalidadas por los militares.
La ONU informó de que los trámites burocráticos del Gobierno militar birmano impiden entregar ayuda humanitaria a la población. El mismo secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, envió ayer una carta al general Than Shwe, en la que le pide la máxima colaboración con las organizaciones internacionales que desean ayudar a la población. «Los cuatro días que han pasado desde el paso del ciclón es mucho tiempo para no haber empezado ya un reparto a gran escala de asistencia», lamentó un portavoz.
El régimen militar se muestra reticente a permitir la entrada en Birmania de grupos extranjeros con ayuda humanitaria. El Gobierno birmano, aislado en plena jungla y a 400 kilómetros de Rangún en su ciudad-bunker de Naypyidaw, está ralentizando la concesión de visados hasta tal punto que el presidente de Estados Unidos, George Bush, ha instado a que acepten su asistencia.
Ofrecimiento de Bush
«Estamos preparados para que la Armada americana ayude a buscar a aquéllos que perdieron sus vidas y a los desaparecidos pero, para ello, la Junta militar debe permitir a nuestros equipos de emergencia entrar en el país», animó Bush. Sin embargo, sus palabras pueden tener un efecto contraproducente por pronunciarlas, precisamente, en un acto en el que firmó la concesión de la Medalla de Oro al Congreso norteamericano a la máxima rival del régimen birmano, la líder opositora Aung San Suu Kyi.
El coordinador de Emergencias de Save The Children , Boris González, manifestó ayer su desconfianza en las cifras oficiales que ha facilitado la Junta militar birmana sobre las víctimas mortales (22.464) a causa del ciclón 'Nargis' y afirmó que la organización, que tiene 35 oficinas sobre el terreno, calcula que las muertes podrían ser más de 50.000 y más de dos millones de personas las que han perdido su hogar.





