
E histórico también porque, a pesar de tales roces, la gira de Hu Jintao por Japón, que durará hasta el día 10, certifica la mejora de los lazos diplomáticos entre estos dos países vecinos que, además, son las potencias regionales que se disputan la hegemonía de Asia. Debido a estas complejas relaciones, y sobre todo al doloroso pasado de agresiones niponas a China durante la ocupación que tuvo lugar entre 1931 y 1945, el presidente Hu dijo confiar en que «la gente de los dos países pueda mantener la amistad generación tras generación para augurarle un futuro más brillante».
Esta declaración de intenciones habría sido impensable hace sólo tres años, cuando cientos de miles de chinos se manifestaron en abril del 2005 para protestar contra los libros de texto japoneses que minimizaban las atrocidades cometidas por el Ejército imperial durante la guerra. De hecho, fue el primer ministro durante esa época, Junichiro Koizumi, quien llevó las relaciones chino-japonesas a su momento más gélido debido a sus peregrinaciones al santuario de Yasukuni. Dicho templo sintoísta se ha convertido en un símbolo del nacionalismo nipón por honrar las almas de los 2,5 millones de soldados caídos desde la Restauración Meiji (1866-69) hasta 1945, entre los que figuran varios criminales de la Segunda Guerra Mundial ajusticiados por los Aliados tras el conflicto.
La marcha de Koizumi y su relevo por parte de Shinzo Abe en octubre del 2006 facilitó el deshielo entre el régimen comunista y Japón, ya que el nuevo 'premier' visitó Pekín nada más tomar posesión de su cargo y el primer ministro chino, Wen Jiabao, le devolvió la visita en abril del año pasado.
Yacimientos de gas
Aunque los dos vecinos aún mantienen serias disputas sobre yacimientos de gas en islotes fronterizos, les unen unos cada vez mayores intercambios comerciales que ascendieron a 151.822 millones de euros en el 2007 y que ya iban por los 38.920 millones en el primer trimestre de este año. Por ese motivo, el presidente chino se reunirá con empresarios nipones además de entrevistarse con el emperador Akihito y el primer ministro Yasuo Fukuda.












