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RSS | ed. impresa | Regístrate | 11 octubre 2008

España

ESPAÑA
Condenan a 18 años de cárcel a un hombre que asesinó a su hijastra tras dejarla embarazada
El agresor trató de provocar el parto a la joven, luego la asfixió y arrojó el cadáver a una cloaca
07.05.08 -

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La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a 18 años y medio de prisión a Eduardo Pallares González, de 34 años, por asesinar a su hijastra tras dejarla embarazada. Poco después de que sus padres denunciaran su desaparición, el cadáver de la joven apareció el 18 de marzo del 2006 en una depuradora de la pedanía de Perales del Río (Getafe), situada en el kilómetro 6 de la carretera M-301 de este municipio madrileño.

La chica desapareció el 14 de marzo del 2006, 24 horas después de cumplir la mayoría de edad. Tras localizar su cuerpo, la autopsia reveló que la joven estaba embarazada de siete meses, que su asesino trató de provocarle un abortó clavándole un objeto en el periné y que murió asfixiada. En la sentencia, la Sección Vigesimotercera de la Audiencia madrileña considera a Eduardo autor responsable de un delito de asesinato, con la agravante de parentesco, y otro de aborto en grado de tentativa. Además, le impone una indemnización de 140.000 euros para los familiares de Paloma Luque, la joven fallecida.

La Sala considera probado que sobre las 20.00 horas del 14 de marzo del 2006, el procesado quedó en recoger a Paloma, «con quien mantenía una relación sentimental y que estaba esperando un hijo suyo». Tras mantener una discusión, el hombre «le clavó un objeto punzante que le causó un orificio en el periné con una profundidad de tres centímetros».

Pañuelo en la boca

Con la intención de causar la muerte de su hijastra, el hombre le golpeó fuertemente en la cabeza, lo que le produjo la pérdida de consciencia. Así, le introdujo una especie de pañuelo en la boca, a la vez que la tapaba las fosas nasales. La joven murió de asfixia. El procesado se deshizo del cadáver arrojándolo por una alcantarilla en Perales del Río. El cuerpo apareció días después en la Depuradora Sur de Getafe.

La sentencia señala que está acreditada «la clara voluntad homicida» del procesado y que el ánimo que perseguía era sin lugar a dudas el de quitar la vida a su hijastra.
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