
Será un duelo de contrastes, con más focos en los prolegómenos que en el partido en sí. Nada que ver el ambiente que se vivirá este miércoles en Chamartín con lo que ocurrió hace dos temporadas, cuando el Barça se impuso 0-3 y el público local acabó rendido a Ronaldinho.
De aquel 'Barça trionfant' que encadenó dos Ligas y una Champions apenas queda el rastro de los nombres, en tanto que ese Madrid galáctico e individualista que abanderaban Zidane, Ronaldo y Beckham, con el brasileño Luxemburgo como director de orquesta, se ha transformado en un equipo con hambre de títulos y bastante alejado de la fama aunque disfrute de la 'pasarela Cibeles'. Laporta era entonces héroe y Florentino Pérez vivía sus últimos días en la poltrona merengue.
Mientras en la capital catalana el partido ha pasado a un segundo plano tras la revelación del nombre del próximo entrenador culé, en el entorno del Real Madrid no se para de hablar del obligado homenaje que deberá rendirle su máximo rival. Y de si Raúl se atreverá o no a sacar al capote.
Pasado ese instante deberán ponerse manos a la obra para sacar un resultado positivo del Santiago Bernabéu. Pretenden salvar su orgullo, su dignidad, reivindicarse y decir alto y claro que siguen aspirando a la segunda plaza que ahora ocupa el Villarreal con cuatro puntos de ventaja.





