
EL ESPECIALISTA
CONTROL AMBIENTAL
El tipo de alergia más extendida es la polinosis, aunque muchos de los afectados ni siquiera lo saben, ya que los síntomas pueden simular los de un resfriado común.
La rinitis alérgica se manifiesta con síntomas como picor de ojos y nariz, enrojecimiento, lagrimeo, estornudos y congestión nasal. También puede asociarse en un alto porcentaje de pacientes sensibilizados a pólenes síntomas asmáticos que suelen ser más preocupantes. Puede aparecer dificultad para respirar, audición de pitos en el tórax (sibilancias), tos seca (sin secreciones habitualmente) y en ocasiones sensación de opresión torácica
Los tipos de pólenes que más afectan a la población española según el informe Alergológica 2005, son las gramíneas, responsables del 35% de las rinocojuntivitis, seguidas del polen de olivo con el 30%, también se encuentran entre otros pólenes frecuentes el ciprés y el plátano de sombra. Hasta el 40% de los pacientes reaccionan a varios tipos de estos pólenes lo que dificulta el diagnóstico y el tratamiento.
Aunque, también hay pólenes fuera de la estación primaveral, es en esta época cuando debido al aumento en la concentración ambiental del polen, se acude más a las consultas médicas, por la intensificación de los síntomas.
Por ello es fundamental, en cada caso, seguir las pautas de prevención y tratamiento, indicadas por su alergólogo.
Tratamiento
Además de las medidas preventivas para el control ambiental, se indica un tratamiento inicialmente para el control de los síntomas, que consiste en antihistamínicos y corticoides tópicos y/o sistémicos según gravedad de los mismos.
Pero el único tratamiento etiológico que puede modificar la evolución natural de la enfermedad es la vacunación alergénica o inmunoterapia.
La inmunoterapia estaría indicada precozmente, ya que tiene las propiedades de evitar tanto la polisensibilización como prevenir el asma.
La evolución de los síntomas en sucesivas primaveras es variable e impredecible. Depende de la concentración de pólenes de cada año, del tratamiento empleado y de las características del propio paciente. Por ello, es recomendable que una vez que aparezcan los primeros síntomas el paciente sea estudiado por el alergólogo, con el fin de confirmar que los pólenes son causantes de estos. En los pacientes en los que se confirme que la causa de su enfermedad es la sensibilización a pólenes (prick tests) y siempre que no exista una contraindicación, será preciso iniciar un tratamiento con inmunoterapia.





