- Ha evolucionado al igual que ha evolucionado la sociedad riojana y una comunidad que ha ido ganando en autogobierno con el estado de las autonomías. La Cámara ha seguido ese mismo ritmo. Desde la primera legislatura en la que los diputados estaban sentados en unos humildes pupitres, hemos pasado a contar con un hemiciclo propio y unos medios más avanzados. Entonces y ahora, los 149 diputados que han pasado por la institución han realizado su labor con las mismas ganas y entusiasmo y, sobre todo, han ayudado a consolidar la democracia en La Rioja.
- ¿Qué nombres destacaría de esos 149 parlamentarios?
- Lo destacable es, precisamente, su labor conjunta. Todos, desde los que han mantenido el acta unas semanas o incluso días hasta los que al final de la legislatura cumplirán 24 años como diputados, han hecho su contribución para hacer del Parlamento lo que es hoy en día. En todo caso, el diario de sesiones descubre que algunos han tenido un mayor peso específico con cientos de intervenciones, como en el caso del propio Pedro Sanz o de los portavoces de los grupos minoritarios en los que el trabajo se concentra en una o dos personas.
- Buena parte de este cuarto de siglo de historia ha estado marcado por la mayoría absoluta del PP. ¿Cómo ha sentado el dominio a la salud democrática de la Cámara?
- Una de las obligaciones del Parlamento es adaptarse a las circunstancias políticas de cada momento. En todas las legislaturas, excepto la II y la III, ha habido mayorías sólidas en la Cámara y eso ha venido bien en el sentido de que han ayudado a dar mayor estabilidad a la institución. En la II legislatura no existió esa mayoría y se registró, como en el conjunto del país, una de las épocas más convulsas con hasta seis grupos distintos, diputados que pasaban de una formación a otra, reformas en el reglamento...En la III tampoco se alcanzó una mayoría absoluta, pero existía un pacto de gobierno que, a fin de cuentas, implicaba la búsqueda de una mayoría que también otorgó esa estabilidad.
- ¿Han estado los parlamentarios riojanos a la altura de la sociedad que han representado?
- Cada sociedad tiene los políticos que quiere tener a través de su voto en las elecciones. La clave está en dignificar la política en general y la labor parlamentaria en particular. Una esfuerzo que empieza por nosotros mismos y el ejemplo que ofrecemos.
- Una dignificación que, generalmente, se asocia a mejoras económicas como la que aprobó el Parlamento riojano el año pasado con cierta controversia.
- No estoy de acuerdo. Por un lado, es evidente que comparado con otros parlamentos, el riojano estaba en una evidente desigualdad en cuanto a las condiciones y los medios para que los diputados pudieran tener una dedicación plena. A partir de ahí se alcanzó con luz y taquígrafos un acuerdo de homologación de sueldos que abarca a todos los altos cargos. Una manera de profesionalización y de dar absoluta transparencia a la cuestión de las retribuciones.
- Entre los hitos del Parlamento destacan las dos reformas estatutarias. ¿Cómo se afronta esta tercera?
- La de 1994 sentó las bases de la Comunidad, y la de 1999 incorporó competencias que ampliaron el nivel autogobierno. En la que ahora se está avanzado, la ponencia constituida al efecto dispone de las aportaciones realizadas por el grupo que incluyó a los principales agentes de la sociedad. Estoy seguro de que, a partir de ahí, los grupos trabajarán con responsabilidad buscando el interés de La Rioja y en pos de la unanimidad. En ese contexto no hay prisa por aprobar un texto que supere cualquier desigualdad entre regiones y que debería contemplar la doctrina del Tribunal Constitucional sobre los recursos pendientes.













