Esta situación de emergencia requiere medidas eficaces, rápidas y que para nada pueden equipararse a otras, tal como nos hacen ver estos días, los presidentes de Valencia y Murcia, que sin oponerse a las medidas tomadas, exigen que se recupere el plan hidrológico nacional y el trasvase del Ebro tal como estaba planteado.
El consumo de agua supone un pequeño porcentaje del total, ya que el 80% del agua que se consume en España se dedica a agricultura, por tanto no podemos poner en la misma balanza las necesidades de consumo domestico que necesitan los barceloneses con el agua que el trasvase iba a llevarse hacia Valencia o Murcia, agua que iba a ser destinada entre otras cosas a agricultura, complejos hoteleros o campos de golf.
Estas comunidades además, ya reciben agua de otros trasvases, entre ellos el del Tajo-Segura. Así que antes de hablar de si se llama trasvase o no, si les parece bien o no, pensemos en esos ciudadanos que pronto tendrán una de sus necesidades básicas sin cubrir, y reflexionemos si un Gobierno responsable debe hacer frente o no con decisiones de este tipo.
En el fondo de este debate, lo mismo de siempre, el discurso que pretende enfrentar unas comunidades con otras, el discurso in-solidario y el interés partidista por encima del interés general. Más de lo mismo.





