Un equipo de investigadores dirigido por Kirsty Spalding, del Instituto Karolinska de Estocolmo, estableció que los dos principales factores determinantes de la obesidad son el número de adipocitos y su medida.
Tras estudiar células procedentes de liposucciones o de reconstrucciones abdominales, los investigadores concluyeron que cuando se supera la infancia, el número de adipocitos sigue siendo constante en la edad adulta, con una renovación regular de cerca de 10% al año.
«El número total de células grasas o adiposas en el cuerpo es estable y la producción de otras nuevas está contrarrestada por una desaparición igual de otras que mueren», subrayó Peter Arner, coautor del estudio.
Así, una disminución de peso importante en la edad adulta sólo reduce la masa de las células que, sin embargo, vuelven a adquirir las nuevas células rápidamente.
«Las nuevas células que almacenan grasa generada durante y después de la pérdida de peso necesitan enriquecerse rápidamente de lípidos», dijo Arner al subrayar que ello explica, «al menos parcialmente, por qué es tan difícil mantener el peso logrado tras adelgazar».
Los investigadores constataron también que los adipocitos empiezan a desarrollarse más pronto en los obesos -hacia los dos años de edad- que en las personas con un peso normal -entre los 5 y los 6 años-.
Asimismo observaron cómo el aumento de peso es dos veces más rápido en los obesos, si bien se detiene antes, 16 años y medio contra 18 años en el caso de jóvenes con peso normal.
De esta forma, el estudio confirma las estadísticas que demuestran que la mayor parte de los adultos obesos ya lo eran en la infancia.





