Asegura que su departamento realiza aproximadamente 2.500 actuaciones al año, aunque no todas relacionadas con el arreglo de fugas.
Cabezón explica que las averías son frecuentes durante todo el año, «aunque más a finales de la primavera y del otoño», lo cual se explica por la dilatación o reducción de la materia debido a los cambios bruscos de temperatura.
«Cuando comienza a calentarse la tierra puede provocar grietas en las tuberías, lo mismo que cuando se enfría rápidamente».
El capataz comenta que «las tuberías se van cambiando progresivamente» por distintas zonas de la ciudad. «Las que se ponen ahora -dice- son mejores, al ser de bronce, no como las de antes, que eran de polietileno».
Según su experiencia, los mayores problemas surgen en el Casco Antiguo, «donde hace 25 años que no se cambian tuberías» y en el barrio de San José, «que tiene tuberías de los años 70», por lo que sería conveniente «poner nuevas conducciones en estas zonas».











