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RSS | ed. impresa | Regístrate | 7 julio 2008

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La mitad de los candidatos al Ejército en La Rioja en el 2007 era inmigrante
El número de solicitudes descendió de 225 en el 2006 a 186 el pasado año, aunque se espera que repunte este curso
05.05.08 -
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La mitad de los candidatos al Ejército en La Rioja en el 2007 era inmigrante
La soldado Beraiz. /JONATHAN HERREROS
La mitad de los candidatos que presentaron solicitudes para alistarse al Ejército en La Rioja durante el pasado año fue inmigrante. Según los datos de la Delegación de Defensa en la comunidad, en el 2007, se presentaron 186 solicitudes para optar a las plazas ofertadas por la milicia.

De estos 186 solicitantes 97 eran españoles y 89 (el 47,8%) provenía de países extranjeros, entre los que destacan Colombia, Ecuador y Bolivia. Ésta es la misma media que se mantiene en España. Según el gestor del Área de Reclutamiento, el teniente coronel Francisco Ortiz de Zárate, los militares foráneos «vienen de países con una misma cultura y lengua y se integran perfectamente».

De las 186 personas que entraron en el proceso selectivo, el 26,8% (es decir, 56) fueron mujeres, frente a 136 varones. En comparación, las riojanas son más proclives a elegir la vida militar, mientras que en España la media se sitúa en el 21,7%.

Respecto al año 2006, la Delegación ha percibido un descenso significativo en el número de reclutas, que se ha reducido en el 17%, pasando de 225 a las 186 del pasado curso. Sin embargo, las expectativas son bastante halagüeñas para este 2008.

En el primer trimestre ya habían presentado su solicitud 76 personas. «Las previsiones para el 2008 es que se trate de un buen año en cuanto a número de reclutas», explica el teniente coronel Ortiz de Zárate. «Cada año la oferta del Ejército se hace más atractiva y el modelo va calando. Se trata de ofertas muy competitivas en comparación con las existentes en el mercado laboral», añade.

Además, el parón de sectores básicos y el miedo al desempleo hace que los jóvenes vuelvan a ver en la carrera militar una profesión de futuro y segura.

En este sentido, el Ministerio de Defensa ofrece nuevos alicientes para los reclutas para ofrecer mayor continuidad en el Ejército y que éste se considere como una opción vital. Así, la creación de la figura del reservista de especial disponibilidad, para aquellos militares que hayan cumplido al menos 18 años de servicio militar, supone un nuevo aliciente.

A partir de ese momento, se podrán reincorporar a la vida civil y firmar un compromiso de que, en caso de necesidad para la defensa nacional, se reincorporarían al Ejército. A cambio, recibirían una mensualidad de 600 euros hasta su jubilación, que podrían compatibilizar con otro trabajo. Pese a que hace muy poco que se creó la figura del reservista voluntario (una persona de la vida civil que decide 'alistarse' en el Ejército con el compromiso de seguir unos cursos de formación anual de unos 15 días de duración, es decir, un militar 'a tiempo parcial), su éxito en La Rioja ha sido grande, según reconoce la Delegación de Defensa.

Hasta el 2007, en la comunidad había 16 personas que atendían sus profesiones (desde funcionarios a médicos pasando por economistas), pero a los que llamaba la vocación castrense y el derecho a defender la Patria. Sin embargo, sólo en el pasado año fueron once personas las que decidieron acogerse a esta figura, lo que supuso un incremento del 68% respecto a la cifra anterior.

«Ha habido algún solicitante incluso que, pese a ser muy reconocido en su profesión, se ha quedado sin plaza porque la selección funciona como un concurso de méritos y en muchos casos existe más oferta que demanda», incide el teniente coronel Ortiz de Zárate.

Durante estas activaciones anuales, compromiso al que acceden los reservistas voluntarios, éstos cobran las mismas retribuciones y cuentan con los mismos derechos que cualquier otro militar con funciones similares (ya sea capitán, teniente o soldado). Y también cuenta con idénticas obligaciones y cometidos. Incluso con destinos. Por ejemplo, desde La Rioja hay reservistas que realizan su adiestramiento en Galicia o Canarias.

«Se crea una vinculación muy fuerte de los reservistas voluntarios con las Fuerzas Armadas y a la gente le cuesta más reiniciar su vida civil después de un periodo de activación que integrarse en él», prosigue el responsable de reclutamiento.

«La respuesta a la posibilidad de alistarse como reservista voluntario ha sido muy buena y se seguirá manteniendo en el futuro porque nace de la inquietud de muchas personas por sentirse implicadas en la defensa de su país», explica. MÁS INFORMACIÓN EN:

Pese a su origen foráneo, este soldado no ha visto racismo en el Ejército, sino camaradería: «Se nos recibe muy bien, igual que a cualquier otro, sin distinción por ser extranjero», asegura. «Lo importante es tener al compañero al lado, no importa de dónde provenga», añade.

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