Es prácticamente imposible acceder a zonas remotas y la mayoría de líneas telefónicas no funciona. /EFE

El ciclón ha dejado aldeas totalmente aisladas en las poblaciones del delta del río Irrawaddy. /AP

Los fuertes vientos han provocado cuantiosos daños materiales y aldeas totalmente aisladas. /EFE

Residentes de Rangún han asegurado que jamás vivieron una situación similar. /AFP

Según el Gobierno, más de 100.000 personas se han quedado sin hogar. /AFP
Desastre antes del referéndum
La tragedia de Nargis se produce sólo una semana antes de que los birmanos voten, el próximo 10 de mayo, en el referéndum sobre el proyecto constitucional redactado por el régimen, sin contar con la oposición democrática. Ante la importancia de esta cita, las autoridades no difundieron inicialmente el impacto real del ciclón y se desconoce si la catástrofe afectará a la celebración del plebiscito en las zonas dañadas.
Birmania (Myanmar) está gobernada por los militares desde 1962 y no celebra elecciones democráticas desde 1990, cuando el partido oficial fue aplastado por la coalición opositora de la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, unos comicios cuyos resultados no fueron reconocidos por la Junta.
Numerosos países y organizaciones internacionales se movilizan para acudir en ayuda de los supervivientes del ciclón
El Gobierno declara el estado de emergencia ante una tragedia que deja sin hogar a más 100.000 personas
El desastre natural ha dejado cuantiosos daños materiales y aldeas totalmente destrozadas y aisladas
La tragedia se produce una semana antes del referéndum sobre el proyecto constitucional redactado por el régimen
La Junta militar birmana cuenta con un balance provisional de 10.000 muertos y 3.000 desaparecidos como consecuencia del paso del
ciclón tropical Nargis por el sur de Birmania (Myanmar), según han explicado fuentes cercanas al ministerio de Exteriores. Las autoridades han declarado el estado de emergencia en las regiones de Rangún, Irrawaddy y Pegu y los estados Karen y Mon.
Así lo ha indicado el ministro birmano de Asuntos Exteriores, Nyan Win, a pesar de que hasta al momento, los datos difundidos por los medios de comunicación del Estado hablaban de casi 4.000 muertos y cerca de 3.000 desaparecidos.
La mayor parte de las muertes corresponden a la división de Ayeyawaddy y casi 60 en Rangún, la antigua capital y la mayor ciudad de Birmania (la actual Myanmar). Asimismo, los fuertes vientos, de hasta 190 kilómetros por hora y rachas de 240, han provocado cuantiosos daños materiales y aldeas totalmente aisladas en las poblaciones del delta del río Irrawaddy.
El estado de emergencia se declaró el sábado pasado, el mismo día en que el ciclón descargaba toda su potencia sobre el sur de Birmania, en las regiones de Rangún, Irrawaddy y Pegu y los estados Karen y Mon. Las poblaciones de esos territorios se encuentran sin servicios de agua y de electricidad desde hace dos días, al tiempo que el precio de los alimentos básicos se ha disparado y es difícil el abastecimiento. El aeropuerto internacional, que llevaba cerrado desde el sábado por las fuertes lluvias, ha reanudado hoy su actividad.
Trabajo contrarreloj
Las autoridades y las organizaciones de ayuda humanitaria trabajan contrarreloj para llevar material de emergencia a las víctimas, aunque es prácticamente imposible acceder a zonas remotas y la mayoría de líneas telefónicas no funciona, mientras desde la disidencia denuncian que el Ejército birmano no está haciendo lo suficiente para socorrer a los afectados
Naciones Unidas, por su parte, ha preparado un plan especial para coordinar a todas sus agencias. Así lo ha anunciado el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien ha lamentado la pérdida de vidas en Birmania y ha señalado que el organismo está dispuesto a asistir al país asiático. "También está preparada para ampliar cualquier otro tipo de asistencia y para movilizar la ayuda internacional", ha agregado.
En Bangkok, la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y otras agencias de la ONU implicadas en la respuesta a los desastres naturales se han reunido para examinar la situación y coordinar un plan de acción que incluirá reabrir las carreteras bloqueadas, para poder llegar a todas las áreas necesitadas.
La Federación Internacional de la Cruz Roja, que ya comenzó a distribuir auxilios básicos entre los afectados, como plásticos con los que cubrir los tejados, pastillas para potabilizar agua, además de mantas y ropa, ha establecido un fondo de emergencia de 123.000 euros para los damnificados. Por otro lado, fuentes de la disidencia han denunciado que el Ejército no está haciendo lo suficiente para socorrer a los afectados.
Estados Unidos ha abierto un fondo de ayuda a través del Programa Mundial de Alimentos y de otras agencias, mientras que fuentes de la Comunidad Europea están a la espera de conocer las necesidades en Birmania para empezar a entregar asistencia. Asimismo, Singapur, Tailandia, la India y otros países de la región y de los demás continentes también han ofrecido su solidaridad a los birmanos.