Intereses inconfesables, corrupción política, tráfico de dinero, poder y sexo se superponen en un relato que, según su autora, propone «una mirada diferente ante lo que nos preocupa y nos afecta» y «nuevas perspectivas y focos de luz sobre zonas muy oscuras de nuestra realidad». Lo hace con una incisiva fórmula narrativa «en la que caben la utopía y el optimismo» y trufada con toques de humor.
Su protagonista es una periodista que, a su regreso Irak es despedida de la televisión para la que trabajaba por sus comprometidas informaciones y encuentra acomodo en un «periódico basura». Decide entonces viajar a Nicaragua y a Cuba, países que sirven de pretexto para entrar en las problemáticas relaciones entre Latinoamérica y España. Muestra un mundo «dominado por los mercaderes y el marketing, en el que las personas, los países y las creencias son moneda de cambio, donde los más fanáticos se mueven a su antojo con su doble moral, los medios de comunicación y los políticos se alejan cada vez más de sus compromisos éticos y de los ciudadanos». Un mundo dominado por las apariencias y el que, como anticipa el título,
Enriqueta de la Cruz está especializada como periodista en temas de política, economía, laboral y sociedad. Ha trabajado y colaborado en numerosos medios de comunicación y ha sido asesora del Ministerio de Economía.











