
Transformar prendas, reciclar tejidos, reinventar los cortes. «Sentimos que es la recompensa a horas y horas cosiendo, robándole horas al sueño y a la noche» afirma Isabel nombrando continuamente el nombre de su compañera. Y es que tanto ella como Gloria Lladó, tienen otros trabajos en el mundo de la moda.
¿El futuro? «Vivimos el día a día, no sabemos adónde nos va a llevar todo esto ni qué puertas se nos van a abrir», afirma la riojana tratando de mostrarse precavida pero con la mente y la ilusión puesta su objetivo. «Me gustaría abrir mi propio taller». Según ella misma explica se identifica más con el calificativo de modista que con la idea de diseñadora: «No me interesa crear una industria sino la alta costura, los trajes únicos para clientas determinadas», asegura.
Preparando ya el desfile del próximo septiembre, espera impaciente la llegada de sus nuevas telas: «Necesitamos tener primero los tejidos, ver los colores y texturas, para poder visualizar las prendas y decidir los cortes», concluye.





