Las autoridades sanitarias chinas tratan de contener la propagación de un virus intestinal que ha infectado a más de 3.300 niños y matado a 21 hasta el momento, según informó la agencia estatal. La epidemia del enterovirus EV71 afectó a 2.946 niños, en su mayoría de menos de seis años, en la provincia de Anhui, al este del país. Hay actualmente 879 críos hospitalizados en la ciudad de Fuyang, nueve de ellos en estado crítico, según precisaron responsables sanitarios, citados por la agencia oficial China. En la provincia central de Hubei, el virus altamente patógeno se detectó en unos 340 niños, mientras que otros cinco casos se registraron en la ciudad de Hangzhou, en la región de Zhejiang, en el este del país. Otros 16 han caído enfermos en la provincia de Henán, fronteriza con Anhui.
El EV71, causante de la fiebre aftosa, es muy contagioso y se propaga a través de la mucosidad, la saliva o las heces de una persona infectada. Los más pequeños, con un sistema inmunitario menos resistente que los adultos, son los más vulnerables.
La enfermedad se manifiesta con fiebre, ampollas, úlceras bucales y sarpullidos y puede llegar a afectar el cerebro, el corazón y los pulmones. Se cree que empezó a propagarse en Anhui a principios de marzo, pero la noticia no salió a la luz hasta el pasado lunes, por lo que las autoridades chinas han sido acusadas de encubrir la epidemia.