
Esta intervención está incluida dentro de las muchas actividades del Plan para la Convivencia que maneja el centro y su estructura es sencilla y efectiva. A principio de curso los alumnos eligen en cada clase y por votación a una serie de compañeros a los que llaman alumnos ayuda. Estos chicos actúan como observadores y detectan conflictos o situaciones especiales que pueden llegar a alterar la convivencia del centro.
Cada 15 días se reúnen por niveles y allí, dirigidos por un profesor o tutor y sin nombrar en ningún momento a nadie, exponen sus impresiones y las situaciones delicadas que han detectado. «Pueden ser pequeños hurtos, conflictos amorosos que generan problemas, algún chico que no termina de integrarse, enfrentamientos o desafíos que se han producido...» explica el director del centro, Luis Sáenz Morata. Entre todos, aportan posibles soluciones o estrategias de actuación y los 'alumnos ayuda' se comprometen a llevarlas a cabo. En la siguiente reunión se realiza un control de los casos y cómo han resultado las soluciones aplicadas.
«Los resultados no han podido ser mejores», explica Fermín Izquierdo, orientador del centro y supervisor de la iniciativa. «Los alumnos se han implicado, están concienciados y comprometidos». La evidencia manda y la convivencia ha mejorado. Por supuesto, la dirección escolar interviene como siempre en situaciones más importantes. «Lo que queremos es que se resuelvan los problemas antes de que estallen y siempre dentro de sus capacidades», apostilla Izquierdo ¿Un ejemplo? En el caso de un alumno objeto de burla por parte de sus compañeros, los alumnos ayuda intervienen cuando surgen las primeras risas, cortando el problema antes de que se convierta en tal.
La dinámica se aplica en los alumnos de E.S.O. del centro que son los que, en un momento determinado y por la edad que tienen, tienen más problemas para solucionar estos pequeños roces. «Son muy pequeños cuando llegan al instituto», explica el director. «Es un centro muy grande y a veces le cuesta adaptarse y tienen menos inteligencia emocional. Son impulsivos y les cuesta ponerse en el lugar del otro». Además, los más pequeños tienen la ayuda de los 'alumnos tutores' a los que pueden consultar sus dudas sobre la vida en el instituto.












