Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | 23 noviembre 2008

Mundo

MUNDO
Brown lleva al laborismo británico a la peor derrota electoral en cuarenta años
Sufre una debacle muy similar a la vivida por los conservadores en 1995, que propició que dos años después Blair llegara a primer ministro tras barrer del poder a John Major

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Brown lleva al laborismo británico a la peor derrota electoral en cuarenta años
El líder conservador David Cameron. / D. STAPLES-REUTERS
David Cameron, líder del partido Conservador británico, celebró ayer una victoria rotunda en las elecciones municipales que renovaron un tercio de las concejalías del país, que le convierte en el más posible primer ministro británico dentro de dos años. El actual, Gordon Brown, reconoció que había sido «una mala noche».

Los conservadores ganaron concejalías en todas las regiones del país y obtuvieron un voto agregado del 44%, los liberales-demócratas, el 25%, y los laboristas quedaron en tercera posición, con el 24%, en lo que se consideraba este viernes como su peor resultado en los últimos cuarenta años. El laborismo británico cosechó en las municipales del jueves la peor debacle electoral de su historia reciente. Peor que las de la era Thatcher y muy similar a que los conservadores sufrieron en 1995, dos años antes de que Blair barriera del poder a John Major.

A la espera del escrutinio definitivo en la capital, los conservadores ganan 256 ediles y rondan el 44%. Los laboristas, sin embargo, pierden 331 y se desploman hasta un porcentaje del 24%, que les coloca como tercer partido, por detrás incluso de los liberal-demócratas, que obtienen un 25%. Brown ha calificado de «malos» y «decepcionantes» los resultados de las elecciones municipales en Inglaterra y Gales.

La madrugada del 2 de mayo del 2008 evocó la del 6 del mismo mes de 1995, cuando la oposición laborista, con un joven líder recién elegido, Tony Blair, obtuvo el 47% de los sufragios contra el 25% de los los 'tories', anunciando el fin de la era de gobiernos conservadores. confirmada dos años después.

Entonces, el jefe de Gobierno, John Major, achacó el mal resultado a la situación económica. La reputación 'tory' fue arruinada por la salida de la libra del Mecanismo Europeo de Cambio. Los esfuerzos vanos de Londres por mantenerla, en el 'Miércoles Negro' del 16 de septiembre de 1992, costó unos cinco mil millones de euros.

Major acuñó entonces una frase memorable. «Haremos precisamente lo que la nación británica ha hecho siempre cuando está con la espalda contra la pared, darse la vuelta y luchar por las cosas en las que cree». La gente le advirtió que, si se daba la vuelta, quedaría encarando la pared. Y así ocurrió.

Asesores de imagen

Ayer, Gordon Brown, que ha contratado recientemente nuevos asesores de imagen procedentes de compañías privadas de publicidad para enmendar su maltrecha imagen como eficaz gestor, achacó el resultado a los precios de la gasolina y de la comida. La derogación de la tasa fiscal, 10%, para las rentas más bajas parece haber afectado en algunas zonas.

Su gestión de la quiebra del Northern Bank, percibida por unos como tardía, por otros como inevitable, ha creado una incertidumbre sobre la carga final que significará finalmente para el Tesoro público que puede dejar las pérdidas del 'Miércoles Negro' como un episodio menor.

Rodhri Morgan, presidente galés, que encajaba resultados catastróficos, con pérdidas en bastiones tradicionales del laborismo, decía que el Gobierno estaba pagando por una situación económica en la que no tiene responsabilidad porque es producto de un contexto internacional. Que la crisis sea efímera es la tenue esperanza de Brown, quien dijo anteayer, entre la espada y la pared, que escuchará y liderará. Quiere presentar la próxima semana un borrador de programa legislativo, con medidas económicas, en educación y en sanidad. Intenta recuperar la iniciativa tras varios meses a la deriva.

Brown necesita tiempo para demostrar su creencia, que Cameron y su entorno son pesos ligeros de la política. Es una acusación que niega la fatalidad de que los británicos ven al laborismo como una fuerza exhausta pero que tiene algún aval sólido.

Gesta o milagro

Cameron, cuya única actividad profesional fuera de la política fue en el campo de la relaciones públicas, es un publicista. Es el líder que va en bicicleta al Parlamento para mostrar su talante ecologista, pero al que sigue un coche con sus papeles, un ex 'neo-con' que promueve ahora un conservadurismo compasivo.

Pero, a esos flancos abiertos a las acusaciones de frivolidad, hay que añadir una cauta gestión política que le hace vulnerable. Obligado a guiar a su partido desde el 'thatcherismo' a la ocupación del centro, Cameron, pospone la presentación de su programa.

El líder tory dijo: «Creo que es un gran momento para el partido Conservador, pero no quiero que nadie piense que merecemos ganar una elección por el fracaso del Gobierno. Quiero que demostremos que podemos conseguir los cambios que la gente quiere ver. Nos vamos a dedicar a ello en los próximos meses».

Los conservadores de Cameron encaran la ruta hacia las próximas elecciones con afán de articular su visión y su programa, mientras Brown debe remontar la sangría en la estructura local de su partido, las pérdidas de favor en bastiones tradicionales -ahora Gales, antes Escocia- mientras la clase media se desliza hacia Cameron y las dudas sobre su personalidad y su liderazgo. «Está claro que ha sido una noche decepcionante, ciertamente una mala noche para el laborismo», subrayó el 'premier'. El jefe del Gobierno expresó su pesar por los concejales laboristas que han perdido y culpó el revés electoral a las «difíciles circunstancias económicas» por las que atraviesa el país. El jefe del Gobierno insistió en que su misión es «liderar» al país en momentos difíciles, en referencia a la crisis crediticia. «La prueba del liderazgo no es lo que pasa en periodos de éxito, sino lo que pasa en circunstancias difíciles», añadió.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

Encuesta

¿Le ha gustado la pista de nieve instalada en la plaza del Mercado este fin de semana?

Vocento
SarenetRSS