El director de Seguridad de la provincia de Saada, general de brigada Mohamed Humud al Qahma, informó a la agencia oficial Saba de nueve muertos (entre ellos un niño y una mujer) y 38 heridos. Sin embargo, la misma agencia citaba a fuentes médicas que elevaban la cifra de muertos hasta 13 y la de heridos a 48.
Según fuentes policiales, el atentado, perpetrado con una moto bomba que fue accionada por control remoto, se produjo cuando los fieles salían de la mezquita Salmán, tras el preceptivo rezo de los viernes.
Las fuentes dijeron que el blanco aparente del atentado era un importante oficial del Ejército que suele pronunciar los sermones del viernes en esta mezquita.
El oficial es, a su vez, uno de los principales ayudantes del general Ali Mohsen, hermanastro del presidente Ali Abdallah Saleh, encargado de supervisar las operaciones militares en esta provincia.
Saada es el centro de la llamada 'rebelión chií' desde el 2004. Allí, los chiíes de la secta de los hutíes acusan al Gobierno de discriminar a su gente.
Estos hutíes se sienten más cercanos a Irán que al Gobierno de su país o a la vecina Arabia Saudí, y por ello son especialmente hostiles a Estados Unidos, país con el que el Ejecutivo yemení mantiene unas buenas relaciones en los últimos años.
La rebelión hutí ha dejado ya cientos de muertos en estos cuatro últimos años. En enero, Qatar apadrinó un acuerdo de alto el fuego entre las partes, pero en abril se reprodujeron los enfrentamientos.
Sin embargo, el líder rebelde chií Abdelmalik al Huti negó, en una declaración escrita enviada a Efe, su responsabilidad o la de sus seguidores en el atentado contra la mezquita de Saada y llega a pedir la formación de una comisión investigadora «para encontrar al culpable real».












