El sobrecoste en los vuelos afectados -entre los que se cuentan destinos como Egipto, Nigeria, Moscú, Tel-Aviv, Duvrovnik, San Petersburgo, Bucarest, Praga o Varsovia- «no significa que los billetes al final sean más caros, puesto que las tarifas cambian cada día y lo que sube por un lado puede bajar por otro», matizó la compañía. Sea como fuere, el paso dado por Iberia es muy significativo, ya que es la válvula de escape menos deseada por las propias empresas para reducir la presión que soportan. No es la única que ha apostado por encarecer sus billetes; el pasado día 30, British Airways hizo lo propio en todos sus vuelos. Y es que un barril de petróleo en el entorno de los 120 dólares, es un pesado lastre para los aviones.
Las quiebras han comenzado a aflorar en el transporte aéreo: sólo el mes pasado, Frontier Airlines, Aloha Airgroup, ATA, Skibus y Champion Air se declararon en bancarrota o anunciaron su cierre. La estructura de costes y la dimensión de muchas empresas no soporta un queroseno a los actuales precios, y a muchas aerolíneas sólo les queda unirse a alguna otra empresa mediante una fusión o elevar los precios.





