En la misma línea se pronunció Carlos Ollero, secretario general de CCOO. «Les decimos a los empresarios y a los gobiernos que no vamos a aceptar recetas neoliberales ni recortes en los salarios ni facilidades en los despidos. Es imprescindible cambiar el modelo productivo porque el actual está agotado», proclamó Ollero, que insistió en que la crisis ya ha empezado a castigar a los obreros riojanos: «Ya han comenzado los despidos y el desempleo ha aumentado entre los sectores más precarios, como las mujeres, los jóvenes o los inmigrantes». Los sindicatos criticaron que los beneficios de la globalización no repercutan en los trabajadores.
Los manifestantes avanzaron durante más de media hora por el Casco Antiguo de Logroño, con una parada simbólica de un minuto, ante la sede de la Federación de Empresarios (FER). La incertidumbre económica y el tiempo soleado animaron a más asistentes que en ocasiones anteriores a participar en la manifestación logroñesa del Primero de Mayo. Organizaciones, partidos políticos y sindicatos como Izquierda Unida, PCPE, Juventudes Comunistas HOAC y CNT se sumaron a la jornada reivindicativa. El Foro Social de La Rioja y la asociación CISNE volvieron a pedir prisión para los propietarios de una fábrica en Baños en la que murió un trabajador ecuatoriano en el 2003, pese a que el fiscal conmutó la pena de cárcel por una multa y trabajos para la comunidad.
La Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), que se estrenó legalmente en una manifestación en La Rioja, compartió protagonismo con los sindicatos mayoritarios. «Es un día histórico para nosotros, como también lo fue el 20 de enero del 2007, cuando 3.000 guardias civiles uniformados salieron a la calle en Madrid», destacó Javier Torrellas, portavoz de AUGC. Gracias a la modificación del régimen disciplinario de la Guardia Civil y a la Ley de Derechos y Deberes, unos sesenta guardias civiles se pudieron unir al resto de los trabajadores riojanos. «Estamos perdiendo el miedo», agregó Torrellas. Entre las reivindicaciones de los representantes de la Guardia Civil figuran dos destacadas: la dignidad laboral, que se concreta en un plan real de prevención de riesgos laborales, y la equiparación salarial, de acuerdo con los sindicatos policiales.













