Según la Fiscalía, F.J.O., tras llamar por teléfono a su víctima y advertirle de que se iba a convertir en su «pesadilla» y le iba a «partir las rodillas», se encontró al día siguiente con el amenazado en un bar de Logroño. Tal como le había advertido, y sin mediar palabra, comenzó a apalearlo. El fiscal pide pare él 20 meses de prisión.












