Si alguna vez el pueblo español fue engañado por sus políticos, esa es una fecha, terminada la guerra, y de qué manera. De nada sirvió batirse con heroísmo indecible y derrotar a Napoleón Bonaparte para echar a los franceses de España.
Lo cuenta Francisco Cambó en un artículo publicado en
« .No hay que olvidar un hecho en el cual se encuentran en germen muchos de los ingredientes que han producido la guerra civil. Es un hecho que nunca, y hoy menos que nunca, han de olvidar los españoles: al triunfar el espíritu patriótico-religioso en la resistencia española a la dominación napoleónica, se reunieron, primero en la isla de León y después en Cádiz, los hombres que habrían de forjar las instituciones que rigieron la España que con su sangre habían conquistado sus hijos. Y la Constitución llamada de Cádiz, olvidó la tradición española para inspirarse en las doctrinas de la Revolución Francesa: ¿los vencedores implantaban las doctrinas del vencido! Y así quedó frustrado el glorioso y triunfal esfuerzo y desconectada la corriente tradicional española de sus nuevas instituciones políticas, iniciándose una pugna que ha culminado en la lucha actual. Es indispensable que el caso no se repita; la sangre de los millones de héroes que están dando su vida por salvar a España del materialismo y de la barbarie bolcheviques ha de servir, por lo menos, para que nuestra Patria vuelva a marchar por la senda que le señala la tradición y que no debió abandonar jamás».
(Francisco Cambó era miembro de la Lliga Catalana, lo que hoy representaría más o menos Unió Democrática de Cataluña ).
Ricardo Pascual





