Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | 6 julio 2008

Región

Estás en: larioja.com > La Rioja > Región
COMO EL JUEVES
Mi historia de la radio
01.05.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Soy un adicto a la radio. Lo reconozco. Tanto que de mayor me gustaría ser transistor,
transitor
que se dice en el terruño. Tanto que mi hija no ha entendido hasta hace poco que el cable negro que me cuelga del oído mientras me dedico a las tareas propias de mi sexo -cocinar, fregar, poner lavadoras...- no es parte de mi anatomía. Tanto que la que me aguanta, virtuosa mujer, me ha amenazado ya unas milcientas veces con un inquietante «lo voy a tirar por el balcón»; una advertencia que me tiene preocupado porque no sé si refiere al aparato de radio que escondo en el bolsillo o es que me está tratando de usted, como hacían los viejos profesores cuando te regañaban: «señor Del Río, haga el favor».

Soy un radiófilo empedernido, decía, que no es asunto inocuo. Más bien al contrario. Andar de acá para allá con el
guisperequisele
pegado al tímpano, al yunque, al martillo y hasta al estribo obliga a escuchar a diario una magra ración de sandeces contra la que debería advertir la autoridad:
«Las autoridades sanitarias advierten de que escuchar este programa puede provocar insania. Son las ocho y diez. Las siete y diez en Canarias»,
por ejemplo.

Pero no sólo de necedades viven las ondas, por supuesto, que el pinganillo oferta un amplio menú de información, tertulias, música, tertulias, reportajes y hasta tertulias. Aunque los reyes son los programas de participación donde es el oyente el que por teléfono le hace la función de gratis al locutor que, a su vez, se convierte en escuchante o telefonista todo lo más:
«Buenos días, Andoni, de Arrigorriaga, cuéntenos su caso»
.

Tanto conectar el radiorreceptor, esta misma semana me he enterado, por ejemplo, de que un Ministerio de Sanidad que se precie debe esperar a que media España ande con vomitonas o diarreas antes de intervenir, no vaya a ser que el veneno que se esconde, por ejemplo, en el aceite, mate, pero sólo mate un poco. Lo oí en la radio. jadelrio@diariolarioja.com
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

Encuesta

¿Cree que Rafa Nadal ganará la final de Wimbledon esta tarde?

Vocento
SarenetRSS