También en abril pasado -continuó la portavoz popular-, Tomás Santos pedía en un Pleno que se incrementara la protección del inmueble. Y en junio, ya como alcalde, «anunciaba que se había producido la paralización del derribo». Gamarra tradujo estos argumentos en «las tres mentiras del alcalde» sobre la Casa de las Tetas. Sin embargo, evitó ofrecer la postura del PP respecto a la protección o no del edificio, e insistió en que «lo único que mantenemos es que a los ciudadanos no hay que mentirles ni utilizarlos políticamente».
Ejercicio de «cinismo»
El alcalde, por su parte, aseguró ayer que «no había alternativa legal» a la demolición del edificio y calificó la prevista recreación de la fachada como «la menos mala» de las posibilidades. Además, aseguró que el anterior Equipo de Gobierno (PP) solicitó a la empresa que pospusiese la demolición para después de las elecciones.
El edil de Patrimonio, Ángel Varea, que no ocultó su «absoluta sorpresa» por las críticas populares, recordó que fue el alcalde Julio Revuelta quien firmó la solicitud de licencia para este derribo en septiembre del 2005 y el arquitecto Emilio Carreras, hoy edil popular, quien pidió la declaración de ruina del inmueble, en junio del 2004.












