Ella es Esther. Y ella ha sido la que ha estado con nuestros hijos en estos tres primeros años de Educación Infantil.
Desde el primer momento, todos nosotros percibimos el interés y la vocación que tiene por su profesión. Los niños han estado muy activos y motivados para aprender cosas nuevas a lo largo de estos tres años.
Esther es una persona a la que le encanta su trabajo y que sabe transmitir entusiasmo y motivación a los niños. Además ha despertado en ellos el interés por aprender y les ha inculcado altas dosis de autoestima y valores como el trabajo, el esfuerzo y el respeto a los demás. Esperemos que todos los profesores que tengan nuestros hijos el día de mañana sean como ella. Vaya nuestro profundo respeto y admiración hacia profesionales como Esther porque gracias a su vocación, esfuerzo y dedicación consiguen, sin lugar a dudas, un futuro lleno de esperanza.





