Al PSOE y a las asociaciones de padres de alumnos de centros públicos no parece entusiasmarles la idea de que ningún alumno tenga que pagar por ser bachiller en esta región. Dando por sentado que el coste económico de la concertación, unos 3 millones de euros anuales para más de 800 estudiantes, no se detraerá, como es lógico, de los presupuestos de los centros públicos, resulta cuando menos ilógico oponerse a la universalización de un derecho como es el de la educación en años tan importante como los dos previos a la universidad.
La concertación del Bachillerato será, sin duda, un avance de la oferta educativa riojana para ser saludado con satisfacción y no con inquietud.





