Ante esta situación las voces del discurso único neoliberal corean el guión clásico reclamando más flexibilidad, despidos más baratos, más ayudas a las empresas, menos impuestos, reducción de cotizaciones, etc. En definitiva, pretenden que la crisis, una vez más, la paguen los trabajadores y clases populares para mantener los enormes beneficios empresariales que han crecido como nunca en la última etapa de bonanza económica, y mantener una estrategia de incremento de la explotación de la clase obrera traducida, fundamentalmente en salarios más bajos. Por eso, desde CC.OO., tenemos claro que en este 1º de Mayo debemos reivindicar con fuerza la necesidad de aumentar el poder adquisitivo de los trabajadores como mayoría social, la eliminación de una precariedad que seguimos sufriendo en tasas inaceptables, el freno a una siniestralidad record, o el desarrollo de servicios y prestaciones públicas suficientes para desempleados, jubilados y excluidos, incluyendo a la población inmigrante que tras realizar tareas en condiciones de semiesclavitud que contribuyeron al crecimiento económico, ahora ven como se quedan sin empleo y sin recursos. También debemos incidir en una transformación del modelo productivo, hacia otro más participado por los trabajadores, más equilibrado en el reparto de las rentas, respetuoso con el medio ambiente y basado más en la estabilidad , en la calidad y la innovación, frente al modelo del máximo beneficio en el menor tiempo posible.
Estamos convencidos de que éstas son las medidas que verdaderamente servirán para mejorar las condiciones de vida de la mayoría de los ciudadanos, en nuestra región, en nuestro país y en el mundo, y, por tanto, también tenemos claro que este 1º de Mayo debe impulsar la lucha en todos estos niveles por el avance hacia la emancipación de la clase trabajadora desde una perspectiva de justicia y solidaridad internacional.





