El acto, en el que se iba a presentar la campaña del Gobierno vasco en favor de la carta universal denominada 'Dignidad y Justicia para todos', sufrió el boicot de las organizaciones de víctimas, que se negaron a compartir asiento con miembros de Etxerat, el colectivo de familiares de presos. Al inicio del evento, los allegados de los etarras se manifestaron frente a la sede de la 'Lehendakaritza' para denunciar la «represión del PNV», por lo que la Consejería de Justicia, organizadora de la recepción, optó por retirar la invitación al colectivo de apoyo de los reclusos etarras.
En su discurso de presentación, Juan José Ibarretxe, ajeno a las coacciones de los miembros de Etxerat, no dudó en situar en un mismo plano a quienes «callan ante las atrocidades de ETA» y a quienes mantienen «una política de dispersión» con los presos de la banda terrorista porque ambos, recalcó, «defienden parcialmente los derechos humanos».
En el acto participó la delegada del Frente Polisario en el País Vasco, Fatma Mohamed Salem. A esta última se dirigió el 'lehendakari' para preguntarse: «¿Por qué tienen miedo pueblos tan grandes (como Marruecos y España), a pueblos como el saharaui, el pueblo tibetano o el pueblo vasco? El pueblo vasco quiere tener, y tendrá, nuestro lugar en Europa y en el mundo y lo tendrá también la cultura vasca y el euskera», agregó.















