
La de ayer fue una jornada de reencuentros. Una historia de piratas con final feliz. «Muy feliz», coincidían Ainhize Sesma y Onintze Clemos, las hijas de dos de los 'arrantzales' secuestrados minutos antes de ver a sus padres en las sala de autoridades del aeródromo bilbaíno. Estaban «encantadas», «emocionadas», «nerviosas», «contentas». Eran «incapaces» de describir con palabras lo que sentían. Nada que ver con el semblante de preocupación que mostraban hace una semana. Ayer tocaba «celebrarlo» por todo lo alto. Atrás quedaban seis «larguísimos» días de «angustia» e «incertidumbre». «Tengo muchísimas ganas de ver a Jaime. Lo voy a abrazar y besar por todos los días que hemos pasado», confesaba la madre de Candamil, Gloria Casanova, a su llegada al aeropuerto.
«Reventados físicamente», pero «muy emocionados» por volver a ver a los suyos, los marineros comparecieron un par de minutos ante el centenar de periodistas para mostrar su «agradecimiento».
«¿Nos vamos a casa!»
La llegada de los marineros despertó una gran expectación en el aeropuerto bilbaíno. Al enjambre de cámaras y micrófonos se sumaron decenas de viajeros, taxistas y curiosos que no quisieron perderse la llegada de los 'arrantzales', a los que recibieron con aplausos y gritos de ánimo. Una vez finalizada la improvisada y multitudinaria rueda de prensa, en la que también estuvieron presentes el consejero de Pesca, Gonzalo Saez de Samaniego, y el delegado del Gobierno, Paulino Luesma, los marineros volvieron a reunirse con sus familiares en el interior del aeropuerto antes de abandonar las instalaciones en sus propios vehículos. «¿Nos vamos a casa!», se felicitaban. Pese al cansancio acumulado por el secuestro y las horas de vuelo, el guipuzcoano Mikel Arana se animó a conducir hasta su casa de Mondragón.
Apenas una hora antes, los marineros gallegos y sus familias hacían lo propio en Vigo. Más locuaces que los 'arrantzales' vascos, los ocho tripulantes pontevedreses del 'Playa de Bakio' confesaron a su llegada al aeropuerto de Peinador que llegaron a pensar que no volverían a pisar su tierra. «Indescriptible con palabras, compañero», resumía el contramaestre del atunero, Ángel Fernández. Ya más tranquilos tras reunirse con sus respectivas familias y con la piel curtida por el sol, los marineros explicaron los momentos más duros del cautiverio al que fueron sometidos por los piratas somalíes. «El asalto se produjo cuando estábamos cenando. Aparecieron con un lanzagranadas y no nos dieron opción a nada. Nos apuntaron con un 'kalashnikov' y a partir de ahí fuimos rehenes», recordaba Fernández.
El contramaestre también confirmó que cada vez que uno de ellos desobedecía una orden, los milicianos les hacían el gesto de cortarle el cuello. «Venimos de una presión muy fuerte», insistió. Uno de los momentos más delicados fue la liberación. «Nos tiraron a todos en cubierta, nos apuntaron con armas y nos advirtieron de que si nos levantábamos en diez minutos nos cepillaban a todos», recordó Ángel Fernández. Para el patrón, sin embargo, «lo más duro» de los seis días de secuestro fue «aguantar las insolencias de los piratas. Nos trataron muy mal. Para ellos, las vidas valen menos que una cucaracha», aseguró un agotado Amadeo Álvarez. En cuanto al posible pago del rescate, ninguno de los marineros quiso entrar en detalles y se limitaron a decir que no sabían nada.
Once horas de vuelo
La tripulación española del 'Playa de Bakio' llegaba ayer a las 7.10 horas al aeropuerto militar de Torrejón de Ardoz (Madrid) a bordo de un 'Boeing 707' tras once horas de vuelo. Fueron recibidos por una delegación encabezada por la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa.
En una breve declaración antes los medios de comunicación sin aceptar preguntas, Espinosa manifestó la «satisfacción» del Gobierno central por el regreso de los cinco tripulantes vascos y los ocho gallegos. La titular de Medio Marino confirmó que toda la tripulación se encuentran bien de salud tras el reconocimiento realizado por un equipo médico del Instituto Social de la Marina, sin comentar nada sobre el pago del rescate.





