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RSS | ed. impresa | Regístrate | 15 octubre 2008

Economía

Economia
La economía crece el 2,8% entre enero y marzo, su menor avance en seis años
El Banco de España pone en duda que la rebaja fiscal de 400 euros sirva para estimular el consumo y que cree que las familias preferirán destinarlos al ahorro
01.05.08 -

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El frenazo ya se dejó sentir con fuerza en la economía española en el primer trimestre del año, según la estimación adelantada por el Banco de España. En un marco de turbulencias financieras internacionales y escalada de precios del petróleo y las materias primas, el desplome inmobiliario, el repunte de los tipos de interés y el menor consumo de los hogares se tradujeron en una notable desaceleración del Producto Interior Bruto, que creció el 2,8%, el menor avance trimestral desde mediados del 2002, el año en que se hizo notar el impacto de la burbuja tecnológica.

Pero aquel fue un bache aislado y poco profundo. Ahora, tanto los expertos privados como el servicio de estudios del instituto emisor temen que la desaceleración se prolongue. Por eso, la referencia que parece más cercana a la actual situación se encuentra en la etapa de salida de la crisis de 1993, allá por el año 1995.

El aumento anual del PIB en el primer trimestre es siete décimas inferior al registrado en los meses finales del 2007. Mayor contraste ofrece la comparación con enero-marzo del pasado ejercicio, porque el crecimiento entonces registrado fue del 4,1%. Y entre el último trimestre del pasado ejercicio y el primero del actual, el aumento fue de apenas cuatro décimas, la mitad que en el periodo anterior y el más modesto desde enero-marzo del 2002.

Todavía crece

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pedro Solbes, comentó que España «todavía crece a ritmos elevados» y consideró que la tasa de aumento del PIB del primer trimestre es acorde con el dato revisado por el Gobierno, que ahora cifra la media del año en un incremento de la actividad que podría estar «entre el 2,3% y el 2,4%». El responsable económico, que presidió el relevo de Carmen Alcaide por Jaume García Villar al frente del Instituto Nacional de Estadística, no ocultó su satisfacción -matizada por la mala evolución del empleo- porque el crecimiento de la economía nacional vaya a estar, en todo caso, por encima del que registrarán los países de la zona euro. Así lo ha previsto la Comisión Europea que apunta para este año tasas de expansión del 2,2% para España y del 1,7% para el conjunto de la eurozona.

Ayer se conoció, por otra parte, que la inflación en los socios de la moneda única se situó en el mes de abril en el 3,3%, según datos preliminares recopilados por Eurostat, la oficina estadística europea. Si esa estimación se confirma, el diferencial de España con el promedio se quedaría en nueve décimas, una distancia algo inferior a la media histórica registrada desde que existe la divisa común.

Otro dato que invita a un menor pesimismo lo percibe el Banco de España en el inmobiliario. Tras reconocer que en el periodo más reciente se han acumulado indicios de que la desaceleración del sector inmobiliario está resultando ser más intensa de lo que se había previsto, sus expertos creen ver en la trayectoria que siguen los precios la existencia de algunos elementos que pueden actuar de soporte del valor de los inmuebles en la actual fase de debilitamiento. En otras palabras, que la resistencia de los precios a bajar apunta a una estabilización.

La desaceleración de la demanda interna es la principal causa del frenazo del crecimiento económico, porque, según estima el instituto emisor, el sector exterior apenas habría restado tres décimas a la expansión del Producto Interior Bruto en los primeros meses del año. La contención de la demanda final mermó las importaciones, mientras se aceleraron las ventas al exterior de bienes y servicios.

El gasto de las familias creció el 2,2% hasta el pasado mes de marzo, cinco décimas menos que en el trimestre anterior y un punto menos que un año antes. Es el reflejo de la pérdida de dinamismo del empleo, apenas compensada por las mejoras salariales e iniciativas presupuestarias como el descuento de la inflación en el Impuesto sobre la Renta o las ayudas a la natalidad. La riqueza de los hogares se redujo, además, por las pérdidas bursátiles y la desaceleración del precio de la vivienda. Con todo ello, la confianza de los consumidores sufrió un fuerte empeoramiento.

Los 400 euros

De cara al futuro inmediato, los expertos del Banco de España no parecen confiar mucho en el estímulo al consumo que vaya a representar la rebaja de 400 euros en el impuesto sobre la renta (IRPF). Sin atreverse a calcular el coste recaudatorio de estas u otras medidas, apuntan que el clima económico podría inducir a las familias a desviar este ingreso adicional hacia el ahorro.

Hasta ahora, ya sea por el pesimismo económico o por el encarecimiento de la financiación, o tal vez por las mayores restricciones que aplican bancos y cajas, los hogares han dejado de demandar viviendas, lo que ha repercutido en el fuerte ajuste del sector. En febrero, el crédito a las familias crecía al 12% anual en las hipotecas y al 10% en el consumo. Pese a la significativa reducción del ritmo, el endeudamiento de los hogares sigue representando del orden del 130% de su renta bruta disponible.

Menos proyectos

El Banco de España cree que la inversión empresarial todavía creció a un ritmo del 6% anual hasta marzo, pero ese registro es tres puntos inferior al que presentaba en los últimos meses del pasado año. En este caso, y pese a la continuidad de los buenos resultados, las compañías habrían frenado sus proyectos por el deterioro de la confianza y el endurecimiento de las condiciones de financiación por parte de las entidades.

Por ramas de actividad, el informe avanzado refleja la notable desaceleración de la construcción -acompañada del ajuste rápido en el empleo del sector- y un débil crecimiento de la industria. Contrasta con todo ello con la relativa resistencia de los servicios de mercado, que están tardando algo más en adaptarse a la nueva coyuntura. Las ganancias de productividad -concluye el Banco de España- se mantienen en torno al 1%.
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