
CHELSEA 3 - LIVERPOOL 1
Ayer, tras el empate imprevisto en la ida, el Liverpool -con Benayoun en lugar de Babel para proteger a Riise, vitoreado en cada toque del balón por una hinchada del Chelsea que le recordaba su error en el minuto 94 del partido de ida- salió a jugar y a sostenerse los noventa minutos.
Pero el Chelsea que construyó Jose Mourinho es una maquinaria muy poderosa y su fuerza y empuje fue imponiéndose, tras un primer cuarto de hora de neutralización mutua, sobre un césped pesado por la lluvia densa y persistente durante todo el día.
Torres tuvo una oportunidad, muy difícil, de marcar, cuando Riise le metió un balón en el área y el madrileño se quedó ante el gigante Cech y con el balón en su izquierda. Pero eso fue todo. El Chelsea disparó desde lejos tres veces con peligro y Drogba pudo marcar, en el minuto 18, pero cruzó el balón demasiado.
Otra cosa
Benítez exigió más ritmo en la segunda parte y los suyos robaron más balones. Quizás Gerrard bajó algo más para sacar a Makelele de la comodidad de su huerta privada. Cech evitó el gol rechazando con el pie un desvío de Kuyt como remate a una falta de pizarra del Liverpool. Que marcó el empate, en el minuto 63, gracias a un avance delicado y astuto de Benayoun, quien tras sortear defensas en un avance diagonal desde la derecha, empujó el balón hacia Torres, que no dudó.
El Liverpool mantuvo su nivel de energía, mientras el Chelsea parecía añadir a sus desconexiones habituales el peso de su partido del sábado, contra el Manchester United, con la Premier en juego. Avram Grant tenía un equipo sorprendentemente estático y varios desaparecidos en combate.
Los siete primeros minutos de la prórroga serán estudiados en las academias de arbitraje. La anulación, primero, de un gol de Essien- que disparó desde fuera del área- porque Carvalho molestaba a Reina y, segundos después, el señalamiento de un penalti por zancadilla de Hyypia a Ballack, parecieron a primera vista decisiones correctas. Para añadir dramatismo a la ocasión, el gol lo marcó Frank Lampard,cuya madre falleció el fin de semana.
Benítez sustituyó a Torres sin que pareciese lesionado y Drogba marcó el tercero. Hubo afanes de última hora, un posible penalti en el área del Chelsea, un gol de Babel que debió evitar Cech. Pero, al final, Grant, que tiene a veces el aire de profesor un tanto ido, había logrado lo que jamás consiguió Mourinho.





