
El ministro de Sanidad y Consumo consideró fundamental esta estrategia, toda vez que el consumo «tiene efectos positivos o negativos sobre la salud, la economía y el medio ambiente y porque de cómo consumimos depende nuestra calidad de vida». Con esta línea de acción preferente, Soria recalcó que su departamento diseñará a la mayor brevedad un Plan Estratégico de Seguridad Alimentaria. Este plan servirá para impulsar las redes de alerta como sistema rápido de comunicación con las Comunidades Autónomas y con la Comisión Europea, así como con los ciudadanos, «de forma que permita el intercambio de información sobre productos inseguros y sobre las medidas a adoptar a nivel nacional y europeo».
Otra de sus líneas de actuación, reseñó, se centrará en incrementar «la colaboración con las autoridades aduaneras, para impedir la entrada de productos no conformes con las reglamentaciones en vigor». Asimismo, anunció su interés por impulsar medidas que permitan «la indemnización automática por daños sufridos en la prestación de servicios de interés general». Asimismo, anunció que se promoverá un Observatorio de Políticas de Consumo.
Percibir la calidad
Soria trazó en su discurso las prioridades de su departamento para los próximos cuatro años, entre las que destacó la elaboración de una Ley de Salud Pública, «que establezca su propia cartera de servicios», y un Plan de Acción de Salud y Medio Ambiente 2008-2012 para abordar estudios de impacto ambiental y cambio climático sobre la salud.
Se comprometió, asimismo, a elaborar una nueva Estrategia de Drogas 2009-2016, que refuerce la coordinación y las actuaciones de cooperación internacional, y propondrá una Estrategia de Evaluación de Políticas Públicas de Salud para evaluar «la relación entre coste y utilidad en las decisiones de asignación de recursos». Sobre todo, subrayó, el ministerio pondrá especial énfasis en que «la calidad sea percibida por los ciudadanos».





