La decisión europea, que se formalizó durante una reunión del Consejo de ministros de Asuntos Exteriores en Luxemburgo, responde a la inquietud comunitaria por las perspectivas de una Serbia obedeciendo a las directivas del Kremlin, en el muy complejo escenario de los Balcanes: las últimas encuestas muestran que los radicales anti-Europa y pro Moscú lideran la intención de voto en las cruciales elecciones del 11 de mayo, con un 37% frente al 32% que respalda al pro europeo Boris Tadic, actual primer ministro, que estaba en Luxemburgo agradeciendo el gesto europeo. Lo había pedido expresamente.
Los Tratados de Estabilización y Asociación son la nueva antesala de acceso a la Unión Europea. El formato fue inventado para los Balcanes porque nadie, en la década de los ochenta, pensaba que la Europa comunitaria necesitara que un candidato a la adhesión se estabilizara.
Se suponía que la gente llamaba a la puerta con los deberes hechos. Pero ahora no es así: Europa se ha metido a redentora y anda diciéndole a la gente cómo tiene que hacer las cosas para entrar en el club.
Ayer, en Luxemburgo, la Europa comunitaria les dijo a los serbios que si quieren vivir en el mejor de los mundos posibles, tienen que votar a Boris Tadic; que éste se encargara, como reconocía él mismo en rueda de prensa, de «cumplir plenamente» con las exigencias del TPCY.
El gesto europeo -en el fondo una foto y un titular que Tadic se lleva a Belgrado- responde a una suavización de las posturas de holandeses y belgas, que quieren a Mladic y a Karadzic en el tribunal de La Haya, antes de pasar a otras consideraciones.
Bélgica y Holanda
Los holandeses no olvidan la humillación que Mladic les propinó al obligarles a abandonar la protección de Srebrenica, decretada «zona segura» por Naciones Unidas, y los belgas, que pactan cuestiones de política exterior con La Haya, tienen sus propias cuentas pendientes con Naciones Unidas, que limitó la capacidad de respuesta de los soldados belgas durante la masacre de Ruanda, en los noventa.
No les dejaban disparar. A un pelotón de cascos azules belgas, los sublevados les cortaron los tendones de los pies a machetazos para que no pudieran correr y luego los descuartizaron en vida.
En este caso, tanto Bruselas como La Haya han sufrido intensas presiones internacionales para suavizar sus posturas.
Actualmente hay conciencia de que Europa tiene riesgo en los Balcanes, y ambos países han decidido aparcar sus reivindicaciones particulares, aunque sin renunciar a ellas, en beneficio del interés común.
El problema es que en Serbia los mensajes europeos no calan. La gente de la calle está indignada con la independencia de Kosovo que la Europa comunitaria ha apoyado. Ayer mismo, el portavoz de primer ministro serbio saliente, Vorislav Kostunica, advirtió que el acuerdo con la Unión Europea será revocado inmediatamente por el nuevo gobierno que resulte de las próximas elecciones.











