Los responsables del servicio de estudios consideran que ese deterioro se debe, sobre todo, a que las perspectivas de negocio de las compañías consultadas son aún negativas (-10,3 puntos entre enero y marzo, y -2,2 puntos para el trimestre siguiente, lo que supone una pequeña recuperación). Y es que las ventas de las empresas han sufrido de manera directa la ralentización del consumo de los hogares, hasta el punto de que más de la mitad de ellas creen que la debilidad de la demanda interna limita la marcha de su actividad.
Un síntoma del mal momento empresarial es el fuerte incremento en los impagos de las operaciones comerciales a crédito entre sociedades, que en el primer trimestre se elevó el 48%, según Crédito y Caución.





